¡Los zombis no han desaparecido! Están ahí, a nuestro alrededor, ocultos, listos para surgir y devorar el mundo.
Recuerdo que, de niño, era el tipo de crío casero (todavía lo soy) que prefería un buen libro a salir con los amigos; de adolescente, descubrí el mundo de los zombis gracias a las películas de George Romero: La noche de los muertos vivientes, El día de los muertos, la excelente La tierra de los muertos vivientes, y más. Me causaron una fuerte impresión. Desde entonces nunca he dejado de interesarme por este tipo de universo apocalíptico: libros, películas, lo devoraba todo, de lo excelente a lo más mediocre.
No hace falta decir que cuando la ola zombi invadió Francia gracias a series como The Walking Dead o películas como Guerra Mundial Z o Resident Evil, ¡estaba encantado! Y luego la ola bajó. Y la gris rutina cotidiana volvió a imponerse.
De vez en cuando surgía alguna joya, como el libro La chica de todos los dones de Mike Carey, la serie The Last of Us o la película Estación Zombie de Sang-ho Yeon. Los escritores hispanos y anglosajones seguían publicando sin descanso. Directores valientes proponían su propia visión del fenómeno gracias a plataformas como Netflix, HBO, etc. Pero en Francia, salvo algunos sobresaltos (por ejemplo, La Horda o Goal of the Dead en cine, Instinto de Supervivencia y Nécropolitain en libros), el electroencefalograma seguía desesperadamente plano: para los productores y editores franceses, el género se había convertido en un mercado de nicho reservado a la autoedición, moribundo, cuando no ya muerto y enterrado...
¡Pues no! Usted y yo sabemos bien que siempre hay que desconfiar de un cadáver inerte, aunque esté a seis pies bajo tierra o escondido en un armario. ¡La resurrección está cerca! Ya ha comenzado en Corea, no cabe duda de que pronto invadirá occidente. Mientras espero ese futuro inexorable, decidí escribir el tipo de historia que me hubiera gustado leer. Siendo la autoedición la alternativa más fácil para una primera novela, me lancé.
Este es, pues, mi primer libro; acabo de terminar el segundo, totalmente independiente del primero. Espero la luz verde de algún editor valiente, si es que queda alguno, para publicar la segunda entrega.